¿El arte es representación real?
Dentro del arte podemos encontrar muchas definiciones que podrían o no hablarnos acerca de una realidad en el arte. Si bien es cierto, dentro del arte encontramos un mensaje que el emisor ha querido enviar al emisor, puede que en el camino cambie la idea.
Es por esta que el arte es una representación de la perspectiva de todo lo que podemos visualizar en nuestro al rededor y la visualización que tengamos de todo nuestro entorno y es allí donde una representación artística puede volverse real a lo subjetivo.
El arte por ello lo podríamos clasificar en sí como una mimesis que es la capacidad de imitar, desarrollar un conocimiento que puede estar sujeto o permeado de una esencia de la realidad. Es por esto, que la relación con la obra es un encuentro de dos mundos que necesitan integrarse, ya que aquí hablamos del transmisor del mensaje en sí y el receptor.
De alguna forma, el arte es visto como desafío para la comprensión, debido a que la obra es la interpretación del mundo en sí
Lo pulido en el arte
Podemos observar lo pulido como la solución a lo bello, porque es aquello sin mancha alguna que es totalmente perfecto y simplemente causa reacción netamente positiva en el espectador, aquello a lo que podríamos llamar "me gusta". De cierta forma lo pulido dentro de arte nos invita plenamente a amoldarse y no resistir incitando al observador a acercarse y tocar, no obstante, si hablásemos del tocar como un proceso de lo pulido, este dejaría de serlo.
Porque el tacto es el mayor desmitificador de los sentidos y aunque lo especial del arte es la negatividad, la capacidad de reflexión y criticidad ante una obra, vemos que el arte se opone a la positividad de lo pulido; dando de esta forma una caída fuerte al cuestionamiento, ya que lo pulido necesariamente tiene que agradar, pero más allá de agradar no nos da ninguna respuesta concreta o una posibilidad de que se desarrolle lo distinto porque todo debe ser totalmente igual.
Dentro de lo pulido podemos ver los diferentes aparatos o dispositivos que son finamente realizados, con medidas y procedimientos iguales de perfección, olvidando o dejando de lado la negatividad de lo distinto.
Estética del encubrimiento
Contrapone lo bello como opacidad a lo pornográfico, donde ya no hay nada que ver. Lo bello duda, necesita el pathos de la distancia, vacila al manifestarse, juega en esa tensión de aparecer-no aparecer. Sin encubrimiento no hay belleza, hay pornografía. En la Estética de la vulneración se centra en la negatividad de la herida y de la percepción. Ver de forma distinta significa, en cierto sentido, sentirse vulnerable. La herida, para el filósofo coreano, es «el momento de verdad que encierra el ver»1 . Profundiza en la experiencia del verse conmocionado y la articula a través de dos elementos de la fotografía que Roland Barthes apunta en su libro La cámara lúcida, el studium y el punctum. El primero es el vasto campo de informaciones de la fotografía, el segundo es aquel que nos hiere, que no espera a que lo busquemos, sino que viene a por nosotros y nos estremece. (estetica , 2016)
Conforme a lo que hemos presentado en la el párrafo, podríamos decir que la estética de todo aquello que es bello necesita necesariamente de un encubrimiento para que de esa forma pueda haber una magia, ya que como un ejemplo clave tenemos la pornografía, como información que es netamente transparente y desmitifica todo aquello que puede ser bello con imágenes que le quitan la magia al disfrute y permeación de sensaciones a la vista del espectador.
Para ello también es importante hablar del autoconocimiento como la imagen que modifica y cambia la perspectiva de la realidad y la belleza real, ya que lo ideal para la estética es la expresión de las ideas morales.
Belleza como verdad
Dentro de la belleza como verdad tenemos lo bello de todo lo que no es igual, que abarca una libertad de expresar lo que se quiere transmitir y es allí donde el sujeto logra comprender desde la existencia desinteresada de la obra en sí misma, la bella busca la presión máxima de las ideas morales y una idea normal simplemente podría referirse a una convención cultural sin ningún carácter o belleza de esa forma Aristóteles nos habla de tres tipos de libertad:
1. La vida enfocada en disfrutar las cosas bellas
2. La vida produce actos bellos en la polis
3. La vida contemplativa es la belleza perfecta
La belleza puede ser vista igual a la justicia, ya que el ser humano es totalmente libre de visualizar la obra en sí o en su defecto la vida, para así tener una perspectiva que lo pueda hacer feliz ya que ante la ausencia del deseo se detiene en el tiempo. Esto se debe a que la vista o el ojo es aquel que consume todo lo que está dentro de nuestro entorno.
El ideal de lo bello
Se decide afrontar el reto de revisar minuciosamente la tradición conceptual que da cuenta de la experiencia artística, analiza los estímulos y las facultades intelectuales que intervienen en la conformación del gusto como origen de la experiencia del arte; explica el placer y el dolor que esta última suscita en el espectador; reconfigura el lugar que le corresponde al sentimiento de lo bello, lo sublime y lo grotesco en la sociedad; establece las pautas que regulan la actividad del artista o el genio; ordena la experiencia del arte en relación con otras esferas del espíritu, tomando en cuenta las pautas y límites que ha concebido para ellas en sus obras anteriores; finalmente, explica el gusto como la facultad que juzga lo bello. Este solo es comprensible mediante un juicio de gusto. (Jorge, 2007)
Dentro del arte existe todos aquellos acontecimientos que tienen una temporalidad que nos permite visualizar el arte desde una forma emocional y partiendo de ello podemos llegar a experimentar distintas emociones que pueden llevarnos a un instante dentro de la belleza que llega de golpe y la posibilidad de una experiencia estética donde el ser humano logre no solo dar un análisis, sino que también caracterizar toso aquello que podría o no parecerle bello.
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